La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Bálsamos

La normalidad volverá a esta casa, a la cabeza, y desaparecerá la necedad de los pensamientos malos, los que te dejan. Y sigamos.

Había algo diferente en la frase socorrida -esta noche, no- cierto efecto de bálsamo que me hizo sentir anticipadamente alegre. Aliviado. De haberme parado a mirar hubiera visto retroceder el hechizo. Escuchado un resbalón. La verdad, no me lo esperaba. Hasta hace nada constituíamos un binomio de gran ejemplaridad, tú bien lo sabes, Ana con su invencible sonrisa y yo... bueno, ahora ya da igual, todo es diferente, yo ya no puedo evitarlo, así como ella no evita el odio. Cuando se inicia el trámite reconciliatorio, ninguno de los dos confiamos en que sus efectos puedan ser duraderos, que estacionalmente nos mantenga resguardados del aguacero. Al contrario, la sensación de ir metiéndonos en un callejón que nos hará detenernos a corregir la dirección, es absoluta. Está cambiada, irreconocible, nada de sonrisa. Me aborrece, me mira con la indiferencia con que se atraviesa un vaso de agua. A sus ojos no tengo color, lo adivino, ni forma. Soy un idiota, debería contarle lo de Sol, confiarle, pero no me atrevo. Tengo miedo de que me deje. Ella lo haría. Me dejaría. Y acabaría sumido en uno de esos pozos introspectivos en los que tendría que acabar rindiendo cuentas y valorando qué he hecho mal, inútilmente, porque ya la habría perdido. Jamás debí ceder a los ataques de Sol. Jamás. Pero es que Sol es demasiado para mí, inmensa, abierta, toda luz. Y fui débil. Quizá debería llamarla, sí, eso es, llamarla y decirle que con mi mujer, nada de nada, nada de sonrisas, y que en su lugar, odio, y dejarla que vuelva a arroparme, mimosa, y vuelva a pasar sus manos por mi pelo y pueda dejar de pensar en lo que está bien, en lo que está mal. Como si alguien lo supiera. Sol que sí responderá a mi cuerpo y nada de esta noche, no. Sol que no me hará reproches. Que estará deseando que llame. Esa es la solución. Y con Ana dejaré que pase un tiempo, a ver qué pasa.

Domingo, 12 de Noviembre de 2006 18:01.

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Autor: María

Hola Donna. Me alegra escucharte (leerte) de nuevo. Te echaba de menos.

Y vuelves nada menos que con el tema estrella, el amor, del que tanto se habla y del que tan poco sabemos. Al menos yo. Me reconozco una auténtica ignorante del tema. No tengo una sola idea clara al respecto, aunque a veces intente autoengañarme y me crea muchas cosas, que en el fondo sé que no son ciertas, pero que me tranquilizan.

Como al protagonista de tu historia, que se debatirá durante mucho tiempo entre el miedo a peder lo que ya conoce, aunque no sea bueno (en el fondo todos somos conservadores), el sentimiento de culpa que le causa la infidelidad, y la falsa felicidad que te hace sentir el deseo, la novedad, la ilusión de ver que a alguien se le iluminan los ojos cuando te mira.

¡Qué difícil es vivir! (y que maravilloso al mismo tiempo)

Un beso R.


Fecha: 13/11/2006 10:27.


gravatar.comAutor: Detrás del reflejo

Tengo casi treinta "blogs" en mi "bloglines", pero cuando no escribes tú no merece la pena abrirlo.

Tú eres la única persona a la que leo que realmente merece la pena. Como escritora, y como persona.

Fecha: 13/11/2006 11:01.


Autor: La donna è mobile

Fíjate, María, que estando de acuerdo con lo que dices, prácticamente en todo, en mi caso (y seguro que en el tuyo, no me lo niegues) yo sí veo rayas. Veo rayas por todas partes. Y después de ellas está el peligro, claro, el riesgo, la duda, la culpa, la inquietud. Una acción que provocará una reacción. Y sé que cuando se traspasan hay que estar dispuesto a asumir las consecuencias. Hasta arriba. Hasta donde lleguen. Porque ese es el trato. Tú te diviertes, tú has pasado la raya, tú tendrás que responsabilizarte de lo que hagas con todas, todas las partes.

(Me he encajado en “Dream a little dream of me” y es que no salgo de ahí, oye. Cuánto me gusta esta canción.)

Pero el tipo de ahí arriba no se responsabiliza de nadie. Ni de la amante, ni de la esposa, ni de él mismo, ni de Dios si se le terciara. Y ya sabemos, bueno, yo sé, que responsabilizarse dicho así, ejem, es una patata, pero hay que ponerse en situación (en la que no voy a entrar, porque acabo de escribirlo entero y es demasiado obvio). La cuestión es que coger las riendas de tu vida y responder con la cara a los pasos que das tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Entre las malas que a veces tienes que elegir y oye, Manolete, ya sabes lo de torear y lo de para qué te metes, ¡apechuga!; y entre las buenas, que la intuición no suele equivocarse y la vida en definitiva es casi siempre dar tumbos, empujones, giros y no, no todos somos conservadores (yo no). Lo que pasa es que los hay, muchos, que tirando por la calle de en medio, hacen daño, o lo que es peor, engañan. Y el roce, las relaciones, empezar, acabar, esas cosas tiran y duelen, pero caramba, que lo hagan si no hay más remedio pero que no medie la cobardía, o la vagancia, o la inmadurez, o el despropósito.

En fin, yo también te echaba de menos, :- )

Tanto como a mi Reflejo, que por razones personales está cada día más lejos. Y bien que lo siento.

:-)

(Nada, que no me canso de escucharla...)



Ps: ¿Vosotros cómo sois de fieles?

Fecha: 13/11/2006 23:41.


Autor: María

Sí, yo también veo las rayas Donna, y comparto absolutamente tu punto de vista. Tal y como tú lo cuentas es como tendría que ser. Sin embargo, también entiendo la situación en la que se encuentra el tipo ese de la historia. No digo que la apruebe, sólo que la entiendo. Cuando las cosas se ven desde dentro, y pasadas por el filtro de las emociones, se pierde el enfoque, y las rayas dejan de verse igual de nítidas.

Que si somos fieles, preguntas. Yo soy racionalmente fiel, es lo único que te podría contestar. No pondría la mano en el fuego por mi misma diciendo que nunca me encontraré en una situación como la del protagonista. Por muy maduro, valiente y decidido que se sea, siempre puede haber momentos de debilidad, confusión, inmadurez o cobardía. Somos una lucha constante entre lo que deseamos y lo que queremos desear.

Me encanta tu claridad Donna y la envidio.

Un beso.

Fecha: 14/11/2006 13:24.


gravatar.comAutor: Detras del reflejo

Cuando uno es fiel a sí mismo y a sus principios, también lo es a los demás. Y viceversa.

Sol es toda ella luz.

Fecha: 15/11/2006 09:04.


Autor: Xavie

Hola Donna,

Esto te va a gustar. Si tecleas "poesía alegría optimismo" en Google, tu blog aparece en octavo lugar.

Yo creo que no está mal. Es más, creo que podrías empezar a pensar en la autoayuda como una posible salida profesional.

Un saludo,

Xavie

Fecha: 15/11/2006 10:53.


Autor: Juan Domingo

¿Y que el personaje (¿) del texto, del relato, sienta dudas, incertidumbre, confusión, remordimientos, piedad, deseos... no es en sí mismo una forma de amar, una manera de nombrar la vida, al margen de definiciones o situaciones 'permanentes', de esas que cristalizan como las celúlas de una materia inanimada?
(((((Perdón, perdón, creo que formulado una pregunta pelín excesiva y retórica. Perdón). Y un abrazo.

Fecha: 16/11/2006 01:04.


Autor: nonwriter

"Es más, creo que podrías empezar a pensar en la autoayuda como una posible salida profesional."

¡¡¡Se lo llevo diciendo un montón de tiempo!!!

Fecha: 16/11/2006 23:11.


Autor: La donna è mobile

Pues yo no la entiendo, María. Me da igual que se note que ya he pasado por ahí, pero me toca un pie. Yo creo que las vidas lineales también tienen su encanto, si no digo yo que no, pero la emoción no se presenta todos los días. Ni en casa de los viva la vida, ni en la de los lineales. Y caramba, el amor tampoco. Y hay que arriesgar, hay que atreverse. Las cosas no vienen a nosotros en vano, vienen para, por algo, vienen a pillarnos, a zarandearnos, a ponernos a prueba. Y no sé, no hay nada de malo en seguir un impulso, una ilusión, una emoción. Y sobre todo hay que permitirse tenerlas, y aprender a cuidar a los demás pero también, y antes que a nadie, a uno mismo. Dejar ya de asomarse a las paredes del castillito, desde arriba, para decir: anda, mira qué alto estoy, ahora ya no voy a poder bajar, con lo que me ha costado y con la gente que depende de mí. Sí claro, siempre es mejor respetar un castillito ya levantado que ir a por otro. Claro, si es una cuestión de lógica elemental. Pues no, yo soy de la opinión de que da igual lo alto que esté castillo y de que da igual también cuánta gente viva en él. Si hay que tirarlo se tira. ¿Qué es eso de desvivirse por los demás? ¿Qué es eso, siendo la vida tan corta? ¿Por qué?

Yo soy fiel, terriblemente fiel, me encanta que mi pareja también lo sea. Es algo que está unido a la ilusión, al encanto, a la pasión, a la necesidad de tenerse, a la seguridad, a no sé, a cosas especiales que quizá un día desaparezcan. Y entonces, ¿qué? ¿Nunca podremos venirnos abajo? ¿Nunca?

Es que no lo entiendo. Yo no entiendo cómo se puede uno enamorar de otra persona, saber que en ella está tu felicidad y no ir. Y no ir. Es que no lo entiendo. Siempre, siempre hay salidas generosas cuando se tiene el corazón contento, siempre, siempre. Cuando se quiere de verdad, siempre es para bien. Siempre. Y da igual que haya hijos, se puede encontrar una solución, se puede tapar. Yo no soy capaz de entender que haya quien tenga una apuesta ganadora y no la utilice. Con lo escaso que está el amor y el daño que hace renunciar a él.

Y yo no quiero renunciar a nada. Ni hacer daño a nadie. Pero es que esto es así. Se rompen cosas y después vuelven a unir, hay miedo y alegría, hay de todo. Dudas, certezas. Es así. Y hay más vida de la que vivimos, mucha más, solo que hay que salir a buscarla.

En fin, no sé. Seguramente sea demasiado parcial, pero es así como lo siento. Hay que atreverse o aceptar que no se quiere lo suficiente. Y ya está.

María querida, un beso.

Para ser fiel a los principios, hay que conocerse. Y tenerse muy mamao. Eso es verdad. Le daré tu recado a Sol, :- )

Besos, Reflejo.

¿Autoayuda, eh? Espérate que sea capaz de ayudarme a mí. O a lo mejor los que están capacitados para ayudar a los demás, ven más claro lo que les pasa a los demás (la viga) y después no son capaces de ayudarse a sí mismos.

Qué va, yo no valgo para eso. El otro día escribí una cosa que después borré, algo sobre las películas de llorar y lo poco que me gusta verlas (eso lo primero) y la cantidad de cosas que como eso, me parten el corazón. Lo tengo muy frágil, en serio, y son muchas las veces al cabo de la semana que me hago daño con algo. Y me hincho a llorar. Soy vulnerable, claro, esto lo llevo como buenamente puedo, pero lo que no me gusta es estar sola cuando eso me pasa. Porque me endurece. Y yo no quiero endurecerme.

En fin, que tengo que pensar algo más en esto antes de poder hablar de ello así de alegremente.

Pero estar en el Google relacionada con la alegría y el optimismo es, cuanto menos, inquietante. Y sí, muy agradable. Gracias por decírmelo, Xavier, muchos besos.

¡Ay, Juan Domingo, que ya no puedo tener los ojos abiertos! A ver si mañana me da tiempo a volver otro ratito por aquí y te contesto, ¿sí? Ahora voy a darle las buenas noches al nomegrites y a cerrar los preciosos yeux hasta mañana.

Que tengáis un buen viernes, y gracias por pasar por aquí.

:- )



Ps: Perdón por anticipado, si resultara muy inconexo. Soy incapaz de releerme.

Fecha: 17/11/2006 01:05.


Autor: María

Vale, ahora lo entiendo. Para ti el protagonista está claramente enamorado de Sol. Para mí no. ¿Es eso realmente AMOR o está buscando CONSUELO desde una situación de inestabilidad emocional?

Por lo demás, de acuerdo en todo, si el amor llama a tu puerta hay que tener la valentía suficiente para darle espacio y hacerlo durar, te encuentres en la situación que te encuentres (solo, casado, con y sin hijos).

Pero para eso primero hay que saber que realmente te has enamorado de otra persona, tener la certeza. Para mí eso es lo realmente difícil.

Besos.

Fecha: 17/11/2006 10:19.


Autor: La donna è mobile

Es que verás, yo creo que si hay algo que no necesita certezas, es el enamoramiento. El amor está hecho de impulsos, de pellizcos, de sonrisas al pensar en, de suspirines. Está hecho de ratos que pasan muy despacio cuando se está separado y de ganas de verse. A esas cosas, tan subjetivas, etéreas y sencillas, les puedes llamar de muchas maneras, y pueden o no pueden prosperar de muchas otras, pero nunca se pueden medir ni contar ni sumar ni nada de nada con ellas. Y bueno, ¿qué? pues que hay que ponerse para saber en qué terminan. Qué acaban siendo. Si la tontería, tu tontería, es también la tontería de otro, y además se mantiene en el tiempo y no se volatiliza. Si la tontería se convierte en más cosas, se estira, da pasos hacia delante, avanza. O si se estanca. O si muere.

Además, lo último que se te ocurre pensar cuando estás enamorándote es en eso. ¿Me estaré enamorando o no? Porque pierdes demasiado tiempo babeando, :-)

Y sobre el texto, tienes razón. El protagonista no está enamorado de Sol, está muy claro. En el mensaje que te escribí antes yo ya me había descolgado de eso y estaba hablando por hablar, en general y de esas historias pero abriendo más el foco, que es más o menos lo que hacemos siempre.

Un día particularizo del todo y verás, hombre ya.

Fecha: 19/11/2006 18:09.


Autor: Portorosa

Maravillosamente explicado todo; gracias, en parte, a los matices de los comentarios de María.

Me ha gustado mucho leeros.

La teoría la tenéis muy clara... :)

Besos a ambas.

Fecha: 20/11/2006 13:42.


Autor: María

¿Qué quieres decir con demasiado tarde? Nunca es tarde para despertar y actuar y cambiar las cosas. El cambio siempre es posible.

Y sí, yo también opino lo mismo. A veces estamos tan enfrascados en nuestras rutinas rutinarias que no sabemos siquiera hacia dónde estamos avanzando. Desafortunadamente nos paramos a pensar y a relexionar cuando ocurre algo que nos sacude (normalmente algo malo), que hace que nos demos cuenta que no estamos pisando suelo firme. Hay que aprovechar bien estas oportunidades para hacer una buena revisión y puesta a punto de nuestra propia vida. ¿Estás tú en esta etapa?

Con respecto al post anterior y tu respuesta a un comentario mío, rectifico parte de lo que dije. Yo también creo que el enamoramiento no necesita certezas. No podemos detenernos (anularnos) hasta estar completamente seguros. En estos temas tenemos que dejarnos llevar por el corazón y el instinto y arriesgar. Es peor no tener el valor de intentarlo, que intentarlo y que no salga bien. Y venga, anímate, particulariza del todo, y así sabremos exactamente de qué estamos hablando. Aunque no te garantizo que yo te vaya a seguir en esa línea, creo que todavia no estoy preparada para ese grado de sinceridad pública.

Un placer hablar contigo Donna.

Un beso.

Fecha: 21/11/2006 10:51.


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